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Objetivo: Superar la fragmentación de las formas de construcción de conocimiento, generando espacios democráticos y participativos que posibiliten diálogos de saberes a través de procesos de investigación social crítica.


CÓMO ENTENDEMOS LA INVESTIGACIÓN SOCIAL

Los posicionamientos frente a la investigación se relacionan directamente con la manera como los procesos de construcción de conocimiento conciben la realidad y la acción social. De allí la importancia de resaltar los tres tipos de intelectuales que destaca el maestro Orlando Fals Borda reflexionando acerca del compromiso político de los intelectuales en Colombia, quien además encarnó la premisa de que es posible colocar al servicio de los sectores populares el conocimiento, la investigación y la creatividad.

Entonces, un primer tipo de intelectual que propone Fals Borda son los Intelectuales del régimen, que desde siempre han contado con el aval de éste para ocupar los espacios de difusión del pensamiento como son las universidades, los medios de comunicación, los centros de investigación, en tanto sirven como fuente para su justificación y legitimación. Al respecto dice “No son intelectuales orgánicos, en la categoría de Antonio Gramsci, son “intelectuales transgénicos” (…) porque son clones a la medida, carecen de personalidad, no tienen ideas propias; conforman un producto homogenizado y libre de asperezas, a los cuales se les removió con ingeniería genética todos los genes defectuosos, como el gen crítico, el gen de la conciencia, los han modificado por genes pragmáticos (…) al igual que las semillas, son híbridos, dejaron de producir pensamiento propio y son instrumento del “pensamiento único”, en nuestro caso del neoliberalismo armado” (2009).

Un segundo tipo de intelectual son los Intelectuales progresistas, que se autoproclaman de izquierda, y a diferencia de los anteriores no pretenden legitimar de manera directa el régimen, aunque en últimas acepten el capitalismo como una realidad insuperable. Estos intelectuales “Consideran la Constitución del 91 como un logro político sin parangón, concibe a Colombia como una sociedad democrática (sin comillas) y asume la participación electoral como la única forma de lucha política (…) Piensan que la democracia es sinónimo de capitalismo y que a este último sólo hay que darle un rostro humano. No consideran las raíces históricas y sociales del conflicto armado que sufre Colombia y cree –como los intelectuales funcionales al régimen-, que la solución manu militari del “fin del fin” allanará el camino para que esa izquierda tenga las garantías para ganar las elecciones y “ser gobierno”.   Sobra enunciar que estos intelectuales pueden rápidamente pasarse al primer grupo ante la posibilidad de cualquier candidatura para acceder al privilegio de hacer parte del régimen.

Finalmente están Los Trabajadores del Pensamiento, que se encuentran en espacios alternativos y que trabajan de la mano con y por la clase popular. Tienen una responsabilidad irrenunciable de buscar, defender y decir la verdad frente al capitalismo, la injusticia social, la desigualdad, los abusos de poder; sus ideas y planteamientos son una apuesta por construir una sociedad emancipatoria “Es el que empuña la pluma para combatir las inequidades, como los otros empuñan el arado para fecundar la tierra”.

La investigación entonces vista desde el régimen ha servido para construir argumentos cuantitativos que soporten políticas focalizadas, construir imaginarios colectivos y legitimar acciones de gobierno; se concibe una investigación absoluta, de sujeto absoluto –si retomamos los términos de Cubides-, en donde las comunidades ocupan un papel de suministradora de datos que luego serán organizados para dar lugar a estudios rigurosos y contundentes. Desde esta mirada la investigación resultaría una labor exclusiva de expertos y académicos, donde las comunidades jugarían un papel pasivo.
Es por esto, que la investigación que intente agenciarse desde el ámbito de los procesos alternativos y de resistencia, deberá reconocerse como herramienta teórica, metodológica y técnica que apunte no sólo a generar conocimientos sobre una realidad conflictiva en particular, sino también hacia la transformación directa de dicha realidad. Hablaríamos entonces de la investigación como una herramienta para agenciar procesos de transformación social, esto implicará asumir la investigación desde una postura donde los sujetos sociales en el estrechamiento de relaciones interdependientes van dando forma y construcción a la realidad social.
Esta postura implica reconocer que el conocimiento y la investigación como proceso de construcción del mismo, es un ejercicio de Poder, eso es un dispositivo para la intención de  transformar el mundo. Esto nos lleva a la necesidad de responder a la pregunta ¿para qué se investiga?, la respuesta a esta pregunta ubica la intencionalidad del ejercicio investigativo; se investiga para mantener las lógicas y ordenes de dominación, o se investiga como un ejercicio de liberación.
La base bajo la cual es posible en un momento determinado establecer preguntas a una realidad específica, es conocer o al menos tener ciertas pistas, sobre cuáles son las particularidades que componen ese contexto donde se indagará. Entonces tras esta lógica podemos establecer que la investigación social, tiene como base los procesos vivenciales de los sujetos y las formas en que estos procesos se materializan en una identidad comunitaria: unas formas de ser, actuar, interaccionar y pensar.
De esta manera, la investigación debe ser un insumo que pueda traducirse en el planteamiento de estrategias o guías para la acción colectiva, que pueden manifestarse a manera de movilización, organización, articulación.
Es así, como la investigación social trasciende su condición de “labor de expertos”, para convertirse en un insumo con el que cuentan las comunidades para la resistencia, en la medida en que estas se apropien de elementos que puedan ser traducidos en acciones colectivas que politicen la vida comunitaria y aporten en la constitución de sujetos sociales y políticos. La investigación social pasa a ser entonces una herramienta liberadora y movilizadora de la construcción de una nueva sociedad.


LA INVESTIGACIÓN SOCIAL DESDE UNA MIRADA DE REGIÓN
Aporte a la Escuela de Formación Política del Suroccidente

Cuando en el marco de un proceso de formación política se cruza el componente de investigación desde una mirada de región es necesario remitirse a lo que se ha entendido por ésta, para así mismo establecer las características que debe traer un proceso de investigación sustentado desde esta perspectiva.

Podría decirse entonces que la región ha sido comprendida desde diferentes lugares de atención, y por esto no podría hablarse de un único y terminado concepto de la misma; sin embargo, para efectos de esta reflexión se traen a colación dos posturas antagónicas, una primera sustentada en una mirada más de corte positivista, que identifica al territorio como un área geográfica delimitada y delimitable, así, la región estaría caracterizada por la simple pertenencia a un lugar geográfico, esta mirada de región se sustenta en la lógica de relación Sujeto – Objeto, donde se toma el territorio como una externalidad, un lugar a intervenir, ajeno, objetivo.

La segunda mirada desde la cual se ha leído la noción de región, responde a una línea más histórico dialéctica, en la medida que se concibe como un territorio en el que se desenvuelven y ubican procesos y relaciones sociales articuladas con procesos naturales, un espacio históricamente constituido, producto de las relaciones sociales. Desde esta mirada la lógica relacional se sustenta en la diada Sujeto – Sujeto, entendiendo el territorio como construcción de los sujetos sociales a partir de las relaciones que se establecen entre sí y con su entorno.

Como lo plantea Juan José Palacios, “las regiones tendrán sentido sólo en tanto sean el escenario donde se asienta un conglomerado humano y una colectividad de elementos naturales, ambos en estrecha interrelación y formando un todo orgánico”.

La región entonces no pasa sólo por límites geográficos o jurisdiccionales, sino que tiene que ser leída e interpretada a la luz de todas las migraciones y afinidades que se comparten en un territorio, ya lo planteaba el maestro Orlando Fals Borda, no es mirar el territorio como algo definitivo sino que éste da cuenta de procesos sociales, significaciones, construcciones de sentido que se tejen entre los sujetos sociales a través de su historia.

Para leer la región deben atravesarse entonces, además de todas las categorías culturales, sociales e históricas, también aquellas dinámicas de orden político. El fracaso de la posibilidad de constituir un Estado – Nación, la continua lucha por la tierra, la crisis de representatividad política, lo cual redunda en todas las manifestaciones del conflicto social. Todas estas variables sobreentienden que la región no puede asumirse como tomar un lápiz y un papel y delimitar un territorio, sino que por el contrario debe verse de cara a la historia nacional.

Para el caso del Valle del Cauca los procesos de poblamiento - relacionamiento, y así mismo las delimitaciones de región, han estado atravesadas por las situaciones de conflicto y guerra desencadenados a lo largo y ancho del territorio, así, pensar la “región vallecaucana” es lanzar una mirada a esos modos de cohesión, estilos de organización, identidades locales que permiten marcar diferencias entre una población y otra, entre una localidad y otra, y de esta manera entre una región y otra.

En ese sentido, no será igual hablar del norte y centro del Valle, que referirse a la zona pacífica o Cali y su área metropolitana.  En cada una de estas zonas –pese a ubicarse en una misma área geográficamente identificada e identificable- subyacen particularidades de tipo social, cultural, económico y político; en cada una de estas zonas los procesos de represión y violencia han atravesado de manera diferencial las dinámicas de vida, así como también ha sido diferencial las formas de organización y resistencia que han emprendido las organizaciones y comunidades de cada territorio.

Qué papel juega la investigación en esta discusión…

Una apuesta de investigación social que recoja los planteamientos de región como construcción histórico-social, debe consecuentemente poner en el centro de la discusión el sentido y la intencionalidad que la atraviesa, ya que como herramienta teórica, metodológica y técnica la investigación debe apuntar no sólo a generar conocimientos sobre una realidad conflictiva en particular, sino también hacia la transformación de dicha realidad.

Hablaríamos entonces de la investigación como una herramienta para agenciar procesos de transformación, esto implica asumirla desde una postura donde los sujetos sociales en el establecimiento de relaciones interdependientes van dando forma y construcción a la realidad. Implica además reconocer el conocimiento y la investigación como un ejercicio de poder, una herramienta que puede emplearse para argumentar y sostener las lógicas de dominación, o un dispositivo para la intención de construir poder desde las comunidades, conocer la realidad como un ejercicio de liberación.

Documentos de investigación de IAPES-OFB, para leer o descargar en línea:

"Cartilla básica de sistematización":
http://es.scribd.com/doc/172326109/Investigacion-IAPES

"Cartilla Investigación":
http://es.scribd.com/doc/172326109/Investigacion-IAPES

Otros sitios:

Visite el: Observatorio de Movimientos Sociales IAPES-OFB

Copyleft IAPES-OFB: El contenido de estas publicaciones es resultado de procesos colectivos, convencidos de la libre circulación de conocimiento y realizados con las comunidades. Para ser reproducidos, por favor citar la fuente.

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