Login
Main menu

“No queremos machos, odios, que nos asesinen. No queremos machos que nos asesinen en la casa, en la calle, en el territorio. No queremos más violencias y por las mujeres vamos a luchar”.

Por Instituto Fals Borda - Cali y Féminas Festivas. Bajo la consigna #EnCaliLasMujeresParamos se conmemoró este 25 de noviembre el Día Internacional por la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres. Diversas colectivas de mujeres, feministas, organizaciones sociales y autoconvocadas se dieron cita en la comuna 18 (Alto Nápoles y Alto Jordán), territorio construido por mujeres populares que luchan por condiciones de vida dignas para su comunidad, con el fin de visibilizar las violencias que perpetúan la subordinación y explotación de las mujeres en un sistema capitalista que se nutre de racismo, patriarcado y heteronorma. Las calles y puertas fueron abiertas por las mujeres de la Mesa Territorial y por Ecolprovys.

Con el acompañamiento de batucada, poesía, música, arengas, se recorrieron cuatro estaciones en las que se abordaron diferentes expresiones de estas violencias hacia las mujeres. La primera estación se nombró “La primera lucha es en la casa”, las cifras evidencian que en Cali alrededor 3,000 mujeres han sido violentadas por familiares hombres en el espacio que debería ser más seguro: el hogar. Además, es en este lugar donde las mujeres realizan los trabajos del cuidado de lxs hijos, lxs enfermos, lxs ancianos, trabajos del hogar no considerados como productivos, feminizados y por tanto precarizados, desvalorados. Se dice que estos trabajos aportan cerca del 19% del PIB nacional. Por eso se posiciona en esta conmemoración, que el hogar es también un espacio de resistencia para las mujeres.

La segunda estación “Este cuerpo es mío, yo decido cómo lo visto” denuncia que el capitalismo patriarcal convierte el cuerpo de las mujeres en objeto de consumo. Producto de las grandes oleadas del narcotráfico, las mujeres caleñas sufrimos la explotación y abuso del cuerpo, convirtiéndolo en una mercancía, en un elemento más del engranaje de producción que lo interviene, comercializa y homogeniza. Además, se denuncia el piropo como acosojo callejero, se reclama el derecho a transitar por las vías públicas, por las calles del barrio sin el miedo a ser violentada con la palabra, con la mirada, con la persecusión. Se grita que las mujeres no son culpables de las violaciones por como se visten o caminan, que tienen el derecho y la autonomía para decidir con quién y en donde expresar su sexualidad.

La tercera estación “Ni el tombo, ni el bolillo, nada, justifica la violencia contra las mujeres trans” reclamó por garantías para el ejercicio de una ciudadanía plena para las mujeres trans, lo que implica el goce de derechos de integridad, libertad, acceso a educación, trabajo, salud. Por una vida libre de violencias y prejuicios hacia las mujeres trans, respeto por la autonomía del cuerpo, atención y prevención a todo tipo de transfobia. Basta ya de transfemicidios. Las cifras son alarmantes, el odio ha matado a tantas mujeres trans que su expectativa de vida no supera los 35 años.

La última estación se nombró “No más feminicidios, no más violencia sexual, #TodasSomosDoraLilia” como denuncia al caso de Dora Lilia Galvéz, que lamentablemente se ha convertido en referencia de las violencias hacia la mujer por la brutal agresión que recibió y que la tiene en estado crítico de salud, recuerda el caso de Rosa Elvira Cely en Bogotá ocurrido en el año 2012. En Colombia cada día 22 niñas son abusadas sexualmente, cada 30 minutos una mujer es violada, cada hora susceden 4 feminicidios y el 90% de éstos están en completa impunidad.

Con esta conmemoración queda claro que las mujeres de Cali nos negamos a legitimar la guerra, la represión, la heterosexualidad como identidad y expresión de género normativizada. Nos negamos a que “parezca normal” cualquier agresión o muerte femenina, así como las vulneraciones a nuestras hermanas trans. Urge analizar lo que está pasando en nuestras casas, en nuestras organizaciones, con nuestro cuerpo en rechazo a más colonizaciones, sacar las violencias de lo invisible, de lo obvio. Como dijo una de las mujeres de la comuna 18 “Tomarnos las calles hoy y cada vez que lo necesitemos y lo queramos”, potenciar el devenir de la lucha femenina, de la lucha social en la disputa por una vida digna para todas, de las luchas en manada, acompañadas y resistentes. 

FacebookG+TwitterRSS